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un_lioMITOS Y TÓPICOS SOBRE EL CONSUMO DE CANNABIS:

Según el informe 2012 del Observatorio Europeo sobre las Drogas y las Toxicomanías (OEDT), pese a un leve retroceso, España sigue siendo el líder mundial en consumo de cannabis entre los jóvenes (de 15 a 24 años).

El dato resulta preocupante sobretodo teniendo en cuenta que los estudios científicos al respecto, confirman la relación directa del cannabis con el fracaso escolar, así como con problemas graves de concentración, de memoria, o incluso con la aparición de determinadas enfermedades mentales como brotes psicóticos. La percepción de riesgo entre los jóvenes, sin embargo, sigue siendo muy baja. Y nuestra experiencia en el tratamiento de consumidores de cannabis confirma que eso es debido a la multitud de tópicos que existen alrededor de esta droga.

Empezaremos intentando desmitificar algunos de estos tópicos con un poco de información al respecto:

TÓPICO 1: Es un producto inofensivo para la salud ya que es natural. 

El tabaco, la cocaína, o la heroína también son derivados de plantas naturales y sin embargo, a nadie se le ocurre pensar que sean sustancias inofensivas. Los mayores venenos del mundo son todas sustancias naturales. Una amanita phalloides, por ejemplo, es una seta que crece naturalmente en medio de cualquier bosque, y sin embargo si la ingerimos obtendremos una muerte segura. Natural, en definitiva, no es sinónimo de inofensivo.

sin_ideasTÓPICO 2: El cannabis tiene efectos terapéuticos, por lo que no debe ser malo fumarse un porro de vez en cuando.

Una vez más, la heroína nos puede servir de ejemplo: Nadie duda de los usos terapéuticos de la morfina (derivado de la heroína) para casos en los que haya que paliar el dolor, y sin embargo, nadie duda tampoco de los riesgos que supone el uso recreativo de la heroína. Con el cannabis sucede lo mismo,  existen utilidades médicas para ciertas patologías que se realizan de manera controlada, pero nada tienen que ver con su consumo recreativo en la calle, que entraña multitud de riesgos y consecuencias negativas.

TÓPICO 3: El consumo del cannabis puede controlarse ya que no produce adicción.

El cannabis SÍ produce adicción, existen estudios científicos que lo demuestran, especialmente cuando se empieza a consumir en la adolescencia.

semaforoTÓPICO 4: Fumar cannabis perjudica menos que fumar tabaco.

El cannabis contiene muchos de los cancerígenos que contiene el tabaco, y además la forma de consumirlo (fumado si filtros y con aspiraciones profundas) aumenta los riesgos de padecer cáncer. También hay que considerar que su efecto broncodilatador favorece la absorción de sustancias tóxicas, tanto las propias, como las del tabaco con las que se suele asociar, por lo que los daños en el pulmón crecen exponencialmente.

EFECTOS DESEADOS vs. EFECTOS NO DESEADOS:

Hace ya un tiempo que el Hospital San Juan de Dios de Granada alertó sobre el aumento de consultas de personas que piden ayuda por problemas relacionados con el consumo de cannabis.

Y es que, a pesar de la baja percepción de riesgo que comentábamos, el consumo habitual de cannabis conlleva importantes consecuencias negativas. En un primer momento, el consumidor de cannabis percibirá efectos placenteros asociados al aumento de la relajación, a la sensación de euforia y a la risa fácil. Sin embargo, a medida que los consumos se convierten en habituales, es frecuente empezar a sentir efectos no deseados como por ejemplo:

  • Alteraciones en la memoria
  • Dificultades para la concentración
  • Crisis de angustia
  • Fenómenos de despersonalización
  • Ideas delirantes
  • Síntomas depresivos
  • Síndrome amotivacional
  • Episodios psicóticos

bostezoEste tipo de efectos no deseados aparecen con mayor facilidad en sujetos con una cierta predisposición genética, aunque también se ha documentado el hecho de que, sujetos sin ningún tipo de predisposición, al convertir el consumo en una práctica habitual durante años, terminan igualmente siendo víctima de ellos.

Es necesario señalar que el efecto no deseado que provoca mayor número de consultas médicas es el síndrome amotivacional. Este síndrome se caracteriza, además de la disminución en la concentración, la atención y la memoria, por provocar una actitud apática, pasiva, conformista, e introvertida, la pérdida de ambiciones e ideales, la desaparición de capacidades críticas, y, en general, por una falta total de emoción e interés por la cosas.

Posiblemente sea a causa de este síndrome amotivacional que el consumo de cannabis se relaciona con consecuencias negativas en el entorno social del sujeto. Recientemente se ha comprobado su relación directa con el fracaso escolar, pero también se debe tener en cuenta su responsabilidad en situaciones de inestabilidad laboral, pérdida de capacidades profesionales, conflictos de pareja, accidentes de tránsito, accidentes domésticos, etc.

La aceptación social con la que cuenta esta droga hace que esta clase de síntomas se toleren durante muchísimo tiempo, dando lugar a un deterioro muy importante en la calidad de vida de su consumidor. Si identificáis estos síntomas en vosotros, o en alguien de vuestro entorno recomendamos realizar una consulta a profesionales lo antes posible. Un diagnóstico precoz, al igual que en muchas otras enfermedades, puede evitar que el sujeto lo acabe perdiendo TODO.

Si estáis interesados en profundizar en los estudios científicos sobre el consumo de cannabis, os recomendamos consultar los trabajos realizados por el Dr. Maldonado, del Laboratorio de Neurofarmacología de la Universitat Pompeu Fabra (UPF).

BIBLIOGRAFIA

http://www.ideal.es/granada/20121106/local/granada/granadinos-piden-ayuda-adiccin-201211061354.html

http://www.emcdda.europa.eu/

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